Nuestra vida se convirtió en un algoritmo

Escrito por el junio 24, 2020

Te levantas por la mañana, hay quienes abren Facebook, hay quienes abren Instagram, miras un par de fotografías, quizá te metes a ver un video y de ahí la cola de contenido se vuelve infinita, no puedes parar, de pronto no ves nada más que más de lo mismo. Bienvenido, has caído en el bucle del que las grandes compañías no nos dejan salir. 

Vivimos en un mundo sumergido en la economía digital, en la que cada acción de nuestro día casi pende del hilo de un algoritmo, un concepto imprescindible, pero que pocos entendemos. 

Según el investigador del Instituto Milenio de los Fundamentos de los Datos, Jorge Pérez, la definición más simple para algoritmo, es, “una secuencia de reglas que toman datos de entradas y los transforman en datos de salida”, pero para mí, una simple persona que de digital sabe poco, es algo parecido a predecir un comportamiento, algo un poco más cercano al terreno de la psicología o la sociología. El comportamiento que se vuelve “normal” según una plataforma se vuelve predictivo. Y sí, de pronto estás a las dos de la mañana viendo tiktoks o leyendo tweets que son muy parecidos el uno del otro o YouTube y Spotify te hacen una playlist a la medida según tus reproducciones anteriores, porque, bueno, te conocen mejor que tu mamá.  Así de terrorífico. 

Pero fuera de todo lo terrorífico que puedan parecer los algoritmos, ¿cómo nos ayudan a llevar una vida mejor en la era de la economía digital? Y por economía digital me refiero a hacer una transacción bancaria desde la comodidad de casa, tomar una clase en línea, pedir el súper con un clic, ver una película en Netflix y que un Uber llegué a tu precisa ubicación. Los expertos aseguran que los algoritmos están diseñados para resolver problemas y reducir las barreras de tiempo en ciertas tareas. 

Según Jorge, debemos tener claro que para un mismo problema puede haber varias soluciones, unas mejores que otras y que son probadas en tiempo real, eso hacen constantemente los algoritmos. 

El tema se ha vuelto candente con la inteligencia artificial y el aprendizaje de máquinas. Pero hay que tener claro que los algoritmos no piensan, solo se ejecutan para que sigan las instrucciones. Turing, el padre de la computación, ya decía que no tenía lógica hablar de máquinas inteligentes, sino de máquinas que emulan el actuar de seres inteligentes. Por si aún te da miedo que un día los robots gobiernen nuestro mundo, esto sigue fuera de la realidad, nosotros somos lo que hacen a las máquinas pensar, no a la inversa.

Un cambio de paradigma 

Hemos dado un gran salto tecnológicamente hablando, antes los algoritmos eran solo instrucciones para una eficiente una tarea, hoy trascienden a más de un objetivo, tomando millones de datos de internet mientras los analizan y procesan, mientras crean otro algoritmo y ese a su vez es como una caja negra que no sabe cómo funciona, pero funciona. –En mi artículo anterior cito un poco sobre la Big Data-. 

Piénsate entrando a Amazon, supongamos que entras buscando un mouse para tu computadora, después de considerar varias opciones te decides por uno que trae teclado y mouse, pero cuando estás a punto de finalizar la compra, ves que si agregas unos audífonos tu ticket no encarece tanto y que igual y si los necesitabas, tu compra está completa. Debajo de esa ventana aparece una leyenda que dice “los usuarios también suelen compra X producto”, eso es un algoritmo. Amazon ya analizó que varios usuarios compran productos similares y por lo tanto deduce que posiblemente tú estés interesado también en comprar lo mismo. 

Pasa con Netflix, te abres una cuenta y la plataforma te pregunta, “¿cuáles son las tres series que más te gustan”, tú las añades, automáticamente estás permitiendo al algoritmo empezar a aprender de ti; a los pocos días, boom, la plataforma te dice “eres 98% afín” a este contenido y qué pasa, le das clic y empiezas a mirar esa nueva serie, dios sabe por qué. 

Los algoritmos son un proceso continuo. 

Pero piensa que si ellos no existieran, el metrobús que solías tomar no te avisaría que tarda aproximadamente 6 minutos en llegar o que nunca sabrías por dónde viene tu Uber y porque tarda más de 3 minutos, tampoco sabrías en qué momento sale tu vuelo cuando tomas un avión o en qué momento llega un pedido de e-commerce a tu casa. 

No todo es tan bueno y éstos también acarrean problemas. Y esto es lo que pasa, por ejemplo, con el algoritmo de Facebook que busca aumentar el tiempo de permanencia de los usuarios en el sitio. Esto ha provocado que los usuarios estén leyendo y consumiendo, sobre todo, ideas de personas afines y estén envueltos en una burbuja informativa, sin dar paso a ideas diferentes.

Las nuevas áreas de investigación buscan desentrañar cómo funcionan estos algoritmos, que se han convertido en cajas negras. Los algoritmos aprenden de los datos; y si eres un ‘hacker’, puedes aprender a manipularlos para que den los resultados que quieres. Permanecemos en la búsqueda de mejor seguridad de los datos, seguro en un futuro cercano la seguridad cibernética se volverá más severa. 

Mucho está cambiando, es como si esta etapa y aunque muchos de los algoritmos siguen buscando mejoras o no han cambiado tanto en los últimos dos años, lo cierto es que seguirán evolucionando a paso acelerado. 

¿Cómo te sientes ahora que te sabes preso del eterno aprendizaje una máquina? Cuéntanos en nuestras redes si leer esto te fue útil y ¿qué opinas sobre los algoritmos y lo mucho que saben de ti?


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