Necedad e incredulidad, los apellidos del mexicano

Escrito por el abril 14, 2020

He estado días encerrada en casa, mientras hago lo que cualquiera en mi posición haría –o eso supongo- prender la televisión en la mañana, poner las noticias, prepararme una taza de café, pender el ordenador, responder mails de trabajo, navegar en Facebook, poner cualquier tipo de video estúpido en YouTube o buscar alguna novedad en Netflix, leer un poco, hacer video-llamadas con quienes quiero y de ahí mi día no pasa.

Aunque uno no puede librarse de tener que salir a hacer las compras, sí, estábamos en plena semana santa, sí, también todos seguro leímos o vimos fotos de aquella noticia sobre la aglomeración en el mercado de la Viga. Entonces me pregunto ¿qué pensamos como ciudadanos? Sí, este escrito es una denuncia, una denuncia a la incredulidad del pueblo, no, esto no es el 2009 y definitivamente esto no es una influenza cualquiera, ni cuanto menos una gripita. Si lo fuera, ¿China habría construido un hospital en menos de 10 días? ¿El Central Park en Nueva York estaría acondicionado como hospital provisional?

Pero últimamente he salido a comprar lo básico y veo a la gente afuera como si nada, sin cubrebocas, tomados de la mano, buscando un puesto que satisfaga su antojo de mariscos. Me detuve ante un local de comida económica y un joven recibía sus recipientes con comida para él y otros cuantos mientras le decía a quién lo atendía:

-Güey, yo no creo en nada de esto, me parece una tremenda mamada, lo de siempre, pinche gobierno.

Por supuesto que yo no hice nada, solo esperaba mi turno porque no quería cocinar y quería comer.

-Mira güey, yo no creo que sea mentira. Creo que hay que cuidarnos y cuidar a los cercanos, a los otros. Respondió el cocinero.

-Me valen madres los otros, mientras yo esté bien, los demás me importan un carajo. Además no conozco a nadie que tenga la mamada esa.

-Pues ojalá nunca conozcas a nadie que tenga “el Corona” güey, sino estaríamos todos jodidos.

Su conversación acababa ahí y yo no hacía más que reír para mis adentros, pensaba, “¡ay esta gente es la que comprende el promedio de los mexicanos!”. 

No me mal entiendan, no lo pienso como algo despectivo para menospreciar a los demás, total, somos un pueblo ignorante. Lo pienso con preocupación, porque mientras afuera hay miles de personas pensando de ese modo, habemos pocos que nos resguardamos porque podemos y porque tenemos miedo.

No dije ni una palabra, pude haberme entrometido y contradecir las palabras del tipo este, pero me dije: “No vale la pena, no gano nada”. Así que me fui no sin antes agradecer el trabajo de estas personas que siguen cocinando.

Sí, entiendo perfecto que hay negocios o personas que no pueden parar, he hablado incluso de mis propios padres que son parte de esa minoría, que el día de hoy ya ni sé si más bien son mayoría. Me da rabia, me da resentimiento y un sinfín de emociones que no puedo comprender porque definitivamente no entiendo el valemadrismo de la gente. 

Entiendo que somos un pueblo lastimado, robado y timado por la mala administración de nuestros recursos, pero el simple hecho de tomar esta actitud y no solo ponernos en riesgo como vecinos o amigos o familia. Por lo poco que entendí esta persona trabajaba en una construcción o algo parecido, entiendo que eso no puede parar ni aún con esto, pero no se pone a pensar el riesgo que corren él y los suyos, los cercanos y los no tan cercanos.

Un hecho es que no podemos cambiar el sentir o el pesar de los demás, tan solo ver por nuestro propio bienestar. 

Hace un rato leía un comentario del presidente de Alemania, que decía “No, esta pandemia no es una guerra… muy lejano a ello es una prueba de humanidad”. Me hace total sentido, algunos afirman que se está poniendo a prueba nuestra calidad como seres humanos, no me atrevo a cuestionarlo, lo reafirmo. Y al mismo tiempo sigo preguntándome ¿Cuándo? ¿Cuándo los mexicanos empezaremos a creer? ¿Cuando haya más muertos? ¿Cuando uno de los nuestros se infecte y entonces sí, nosotros tengamos que estar en cuarentena forzada y no solo como prevención?

Lo que es hecho es que no entenderemos la gravedad del asunto hasta que los muertos no sean nuestros muertos. 

Lo dejo a su criterio, pensemos más allá de la lamentable situación que apenas comienza, porque la curva ya no está tan plana.


RHUTV

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