Música: la llave para todxs

Escrito por el julio 16, 2020

El arte ha sido algo inherente a la existencia de nuestra especie en este mundo, el ser humano no nació en silencio. Desde el momento en el que nacemos lloramos y hacemos ruido, crecemos y buscamos comunicarnos con nuestros semejantes para satisfacer nuestras necesidades, cuando dominamos el manejo del sonido dentro y fuera de nuestro cuerpo solo queda la opción creativa la cual muy pocos han dominado a la perfección. Así como nosotros evolucionamos junto a las artes, la sociedad ha evolucionado junto a factores que se han ido encaminando para que el dinero fuera prioridad, he aquí la primer barrera para el arte.

Al enfrentar un mundo donde la fama está guiada por los que tienen poder, la mala fama va para todo lo que no son. En su momento fue el estereotipo de la gente afrodescendiente y el “maligno” jazz, en la misma línea la postura de los “líderes de la industria” sobre que las mujeres no tendrían lugar y que la comunidad LGBTI+ junto con sus representantes en el espectáculo sólo traían enfermedad, solo por mencionar algunos de las barreras que fueron levantadas los empresarios dentro del mundo de la música. El arte es un reflejo de la sociedad y su crecimiento, por suerte en la actualidad muchos de estos estigmas han sido destruidos poco a poco.

En su momento Donna Summer y el auge del Hi-NRG le dieron un espacio a la comunidad LGBTI+ y comenzó a derribar las ideas de la homofobia en una época disco que aún vivía parte de la libertad del movimiento hippie de los años 70, ahora artistas emblemáticos como Pet Shop Boys han puesto la bandera del orgullo en alto, así dando puerta a nuevos proyectos como el de Lil Nas X y en el mundo de habla hispana gente como La Prohibida o La Bruja de Texcoco han mostrado a todos que el arte no está peleada con la sexualidad y la diferencia de preferencias o de identidad.

Por otro lado el papel de la mujer se ha visto reforzado en el siglo XXI. De iniciar con representantes contadas como en su momento le ocurrió a Ella Fitzgerald o a Nina Simone a pasar a ser consideradas las reinas, papel que le ha tocado a personas como Janis Joplin durante la época psicodélica o a Whitney Houston a finales del milenio pasado.

En México pasamos del concepto de “cuota de género”, donde solo por verse bien le daban acceso a proyectos desarrollados por mujeres, a escenarios completos llenos de talento femenino. Un gran ejemplo es Natalia Lafourcade pasando de ser bajada a botellazos del escenario en Vive Latino 2003 a se uno de los actos más esperados en sus ediciones 2013 y 2016, ella es una de las muestras de que los espacios se han abierto gracias al talento. En la actualidad la lista es interminable con proyectos jóvenes como Bratty desde Culiacan, algunos otros que han pasado diversas fases como el salto de Iranti a su proyecto actual como Carla Rivarola hasta llegar a conceptos trabajados de forma perfecta como Flor de Toloache siendo uno de los principales mariachis femeninos conformado solo por mujeres. La lista es innumerable y alegra mucho eso.

Hay sectores que aún no han sido beneficiados con los cambios dentro en el mundo de la música, los géneros tradicionales de comunidades originarias no han recibido el reconocimiento que merecen a pesar de ser la raíz de toda la cultura que conocemos en la actualidad, sin embargo la inclusión de distintos sectores a través de la historia se puede ver muy bien con las artes, el reflejo de una evolución conjunta donde las voces se están levantando y haciendo cambios para que las siguientes generaciones tengan espacios por los cuales expresarse sin que nadie pueda prohibir aquel acceso. Sigamos avanzando, sigamos cantando para que algún día todos lo podamos hacer juntos.


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