La normalidad de un pais como México

Escrito por el mayo 12, 2020

Pronto se cumplirán dos meses de confinamiento en casa y a cuenta gotas se comienzan resentir los estragos del encierro. No cabe duda que las víctimas de ésta pandemia no sólo serán los contagiados o los fallecidos. Lo seremos todos y en distintos aspectos, sobre todo económicos; pero no por ello menos importantes los mentales y físicos. Queremos todos regresar a la normalidad, esperando que la resaca no dure demasiado. 

Y aunque son muchas cosas positivas las que nos arrebató la cuarentena, mismas que nos hacen añorar salir de ésta, habría que detenernos a pensar en la “normalidad” que gobierna nuestro país, y entonces sí, considerar si la queremos tanto de vuelta como decimos. 

Empleo informal 

Los especialistas en economía definieron ya como “El Gran Confinamiento 2020” al rezago económico que ha comenzado a darse a raíz de la cuarentena, en éste se prevé una caída del PIB de 6.6% según la información dada por El Universal hace unos días en su portal de internet. 

A este declive se suma el aumento de la tasa de desempleo en un 5.3%; dentro de esta se incluyen tanto los empleados formales como los informales, que de acuerdo con la última estadística, rebasan el 50% de la población con ocupación. Son 6 de cada 10 mexicanos aquellos de los que su sustento económico se da gracias a la informalidad económica, y con las afectaciones que tendrá la parte formal (de la cual dependen), se ven afectados ya hoy en día. 

En la Alcaldía Venustiano Carranza, por ejemplo, es común ver desde las primeras horas a los vendedores ambulantes;  no falta el que vende pan con café, o tamales; quizá tortas calientitas y jugos de fruta. Todos ellos se movían dentro de las instalaciones pasando entre las oficinas a preguntar “¿Te dejo algo hoy?”. Sin ello no venden, y es seguro que, con el cierre de oficinas y sus clientes haciendo home office, por más que continúen día a día buscando ingresos, estos han disminuido radicalmente. 

Así ocurre en el resto de la CDMX, el mercado informal ha sufrido un golpe muy fuerte y por ello se vuelve indispensable esa “normalidad”. Sobretodo porque, lamentablemente este sector económico sustenta más que el formal, pues con las eternas promesas de “habrán más oportunidades de trabajo”, “generaré miles de empleos”, bla, bla bla, el mexicano ya está muy mareado y prefiere ser “emprendedor”, aunque ese emprendimiento no rebase la formalidad requerida y, por ende, el flujo económico sigue siendo mayor para el vendedor de tacos de canasta, que para el restaurante lujoso de antojitos mexicanos.

Trabajadoras Sexuales 

Tiene menos de un año que la labor de las trabajadoras sexuales se despenalizó en la Ciudad de México y es por mucho conocida la demanda de estas en la Avenida Tlalpan o en el mercado de la Merced, entre otros puntos de la ciudad. 

Con la cuarentena, que demandó el cierre de hoteles y moteles, la mayoría no sólo se quedó sin lugares para trabajar, también se quedaron sin un techo donde dormir, y aunque el Gobierno de la 4T demostró un apoyo nunca antes visto para esta labor con la entrega de apoyos económicos y la promesa de adaptar refugios para las desahuciadas, a más de un mes de ello, no se ha visto más preocupación por estas personas. 

En algunas entrevistas que les han realizado, declaran dormir en las calles y pasar días sin asearse, además de verse obligadas a trabajar en lugares incómodos como los automóviles de sus clientes. Se habla, incluso, del uso de grúas rentadas por $50 MXN los 10 minutos. Sus ingresos han disminuido y por más horrible que sea, en ocasiones, su “normalidad”, necesitan volver a ella. 

Así es, en este oficio lo normal es trabajar durante todo el día con incontables clientes distintos que, aún en ocasiones, las/los agreden o – peor – las y los asesinan. Lo normal es ser explotada por un padrote o madrota que exigen determinada cuota. Y si, suena aterrador, tanto que la amenaza del Covid – 19 no significa nada, viven con temor todos los días y lo único que necesitan ahora, es volver a ganar como antes lo hacían. Así es la triste normalidad en México para las sexoservidoras. 

Violencia 

De acuerdo con el medio La Prensa de Monclova, el pasado 6 de mayo, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que durante el mes de abril hubo una importante disminución de homicidios y en mayo, la cifra puede ser aún menor. Sin embargo, es indudable que el factor “violencia” es el que más caracteriza nuestro país. Sería justo esa “normalidad” a la que podríamos temer, y sin duda, querer evitar una vez que termine el encierro. 

Aunque para algunos estados del norte, hay más miedo a la violencia que al nuevo coronavirus. Según Diario las Américas, éste virus es un “peligro abstracto” en comparación con el peligro real que, desde hace años implica para cualquier habitante en Tamaulipas, por ejemplo, salir a la calle. Llevan 10 años en cuarentena. Esa es su normalidad.

Ahora bien, habrá para quienes la añoranza está en salir de casa, no por ver a sus amigos o ir a la escuela/ a la oficina; sino porque de no hacerlo significaría seguir siendo víctimas de la violencia doméstica y el abuso. En estos casos, lo normal es huir día a día de casa para evitar un golpe, una agresión verbal o ser denigrado o denigrada.

La normalidad en México está conformada por el negocio informal y la prostitución; sin ellos la economía se ve limitada y acelera su declive, así como con el aumento de la violencia doméstica, que provoca más gastos para el Estado.Pero lo cuestionable aquí es, ¿es esa normalidad a la que queremos volver una vez que termine la cuarentena?


RHUTV

Current track
TITLE
ARTIST