Frescura y movimiento en el nuevo álbum homónimo de Lianne la Havas

Escrito por el julio 30, 2020

Escucho a Lianne la Havas cuando necesito poner el botón de pausa en el mundo, concentrarme en mis propias voces. 

Escucho el ir y venir de los coros, las percusiones, su timbre de voz es como un susurro suave que entra por tus oídos y te envuelve en su mundo, regresando de nuevo al tuyo, pero de una manera distinta.  

He tenido una semana llena de cambio, de nuevas costumbres y obligaciones recientes que siento, me sobrepasan. Pero cuando recién leí que la compositora británica había lanzado su tercer disco de estudio destiné la madrugada a oírle. 

Aún recuerdo el primer track que le escuché, un remix de su canción Unstoppable que había hecho FKJ, desde ese momento cree un vínculo con su música.

La compositora inglesa Lianne La Havas puede ser joven, pero su voz combina la ligereza juvenil con una seriedad que con mayor frecuencia se atribuye a artistas mucho más allá de sus 25 años.

Bittersweet, abre paso al álbum, como su nombre lo indica, retrata un momento agridulce en la vida de la cantautora, como si supiera, debe redescubrirse después de una pérdida dolorosa, es inevitable verme reflejada en el vacío de mi habitación pensando en ese momento en el que sabes, has perdido algo, pero el duelo aún no llega, aunque te sabes consciente, en cualquier momento caerá como balde de agua fría. 

Read muy mind es un tema fresco, con esa voz dulce que le caracteriza, una canción que habla sobre la química entre dos personas, uno siente ganas de bailar mientras le canta al oído al otro, “¿qué esperas? Acércate y lee mi mente”. 

Green Papaya comienza con acordes suaves de guitarra y el timbre de voz que ya conocemos: dulce, susurrante. Lianne se sabe fuerte, pero no teme al encontrar el verdadero amor y viene a recordarnos que es así como éste debe ser: autónomo, certero pero suave como un caramelo que se disuelve en la boca  Sensaciones que encuentro entre los falsetes dentro de la canción. 

Armoniosa, con tintes característicos del jazz y el soul, Lianne ha encontrado su estilo, cierro los ojos y le imagino disfrutando de las percusiones afinando la voz, “tú corazón no está abierto, déjame entrar, solo quiero amarte”.  Su voz se torna ligeramente rasposa, como si carraspeó antes de confesar un secreto que guarda. 

Las baladas cambian de ritmo entre percusiones más rápidas que se difuminan de a poco con Weird fishes, como si sintiéramos venir la marea alta y justo cuando llega a nuestros pies, se calmase. En esta canción es el bajo el que otorga toda la personalidad a la composición; voces de fondo como si escucháramos cánticos de sirena en ese mar con peces extraños del que nos habla la cantautora. Aunque La Havas es mejor conocida por sus canciones de amor de ensueño, brilla naturalmente al explorar su propio mundo interno. 

Conmovedora resulta Please don´t make me cry, capaz de evocar recuerdos sobre un amor del pasado, secretos guardados y complicidad, metas que el otro cumple por sí solo mientras tú le observas desde lejos, la muestra en su máxima expresión: sensual, nostálgica y dulce. La canción es una hermosa oda al amor perdido. Escucho ligeras pausas, oigo a Lianne a lo lejos, como si se alejara y volviera a acercarse acentuando las tonalidades de su voz y compaginandolo con las de las coristas, como quien quiere volver a acercarse más sabe, debe partir. 

Seven times inicia con ligeros tintes de acordes flamencos, por un segundo da la impresión en la voz de la británica que intenta imitar los falsetes de éstos aunque sigue remitiéndose al soul; su zona de confort. Hay sustancia moviéndose aquí, peso en las corrientes. Incluso la poderosa voz de La Havas monta las cuerdas almibaradas con gracia y se adhiere a ritmos más agudos con autoridad.

Madrugada y soledad, pensamientos que no encuentran un cierre, “perdí la cabeza, quizá nunca aprendí, quizá solo estaba soñando”.  Courage viene a recordarnos ese bucle del que todos hemos sido prisioneros: nuestras propias inseguridades. Aunque también nos remite a Ghost, uno de los últimos sencillos en su disco Blood.  

Lianne ha vuelto a encontrarse, bailando a su manera y para sí, Sour flower es fresca, como si danzaran en un campo de lavanda desde la plenitud de la soledad. Como quien ha conseguido aceptarse vulnerable después de un duelo, la canción profesa “ahora comienzo a hacerme más fuerte, encontrando mi camino, sigo ardiendo y voy a permanecer. Si lloro es porque soy libre”.  Quizá sea la más liberadora de las canciones, como quien ha pasado el más amargo de los tragos y ahora puede deleitarse con las mieles. 

El disco cierra entre pequeñas palmadas muy al estilo de las alegrías flamencas y tambores hasta disolverse por completo entre las risas de Lianne. 

Ella es hábil y adaptativa, en este álbum encontramos una melancolía inspiradora que solo nos reafirma que La Havas siempre está en movimiento. 

Estoy muy segura de que cuando escuches el disco completo lo disfrutarás tanto como yo, así que te lo dejo aquí: 

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