El teatro digital: la controversia de su existencia y la realidad actual del mundo teatral en México

Escrito por el mayo 12, 2020

En estos momentos el teatro afronta un momento complicado, el aislamiento social ha venido a alterar el modo en el que hacemos teatro. Primero, con la formación de jóvenes actores en las escuelas de teatro las cuales han tratado de adaptarse y seguir adelante sumándose al modelo de las clases virtuales dejando entrenamientos para que no se pierda el ritmo físico y ajustando las clases teóricas para que no se vuelvan tan pesadas. En el caso de la practica es donde se han tenido que reinventar con un enfoque hacia la lectura dramatizada o la radionovela con la esperanza que el regreso a clases sea pronto o al menos como está programado.

Luego, a nivel profesional también tuvieron que adaptarse creativamente. Los talleres escenográficos se pusieron al servicio del sistema de salud para manufacturar insumos que fueran necesarios como cubrebocas o camas, entre otras cosas. En cuanto a las compañías, algunas optaron por hacer preventas para reestrenos de algunas obras cuando pase la pandemia y tener algo listo para presentar en lugar de estrenar algo nuevo teniendo que pasar por el proceso de creación mientras que otras han optado por la transmisión de sus obras a través de plataformas digitales.

Esto ultimo es algo que se cuestiona mucho ¿el teatro virtual es teatro realmente?

Hablándolo con un par de amigos colegas coincidimos en que esta forma de hacer teatro choca con la esencia del teatro la cual radica en la presencia. El teatro virtual es una buena herramienta didáctica en algunas materias y funciona a la hora de contar una historia, pero carece de esas sensaciones vividas que solo pueden percibirse al presenciar una puesta en escena de primera mano y no a través de una pantalla.

 Toda esta dinámica que se crea entre el espectador y el personaje, toda esta búsqueda que resulta entre ambos se ve mermada por los medios digitales, la atención del espectador no es la misma, esta se ve amenazada por todo lo que pueda atravesarse en la pantalla a manera de notificaciones o por su entorno.

 El impacto del personaje en el espectador tampoco es tan contundente como lo seria en persona, la expresividad a la que puede llegar un actor dentro de un personaje puede ser fácilmente alterada con los dispositivos tecnológicos a placer del espectador o involuntariamente, esta expresividad puede ser victima de una mala conexión fácilmente o de algún problema técnico de los dispositivos, pero también puede ser víctima del espectador. Existen reacciones o expresiones que existen para generar un efecto en el espectador, ya sea un volumen alto que genere incomodidad o movimientos fugaces específicos que causen intriga y sobre los cuales solo el actor debe tener control, pero con el teatro virtual podemos fácilmente bajar el volumen cuando es incómodo entre otras cosas. 

Pero no podemos culpar a las compañías por buscar seguir con el espectáculo  cambiando el lenguaje a un polémico punto en el que muchos creemos que deja de ser teatro y otros lo ven como una manera más de hacerlo.

Y digo que no podemos culparles porque son un sector que necesita hacerlo ya que de eso viven literalmente, de su arte y su público. Algunos tienen la fortuna de ser patrocinados por el gobierno con una beca pero no es una gran mayoría, de hecho otros mas siguen esperando a que algún gobierno estatal cubra el pago de presentaciones de hace un año o puede que incluso de hace más tiempo. Y el malestar que esto genera en todo el gremio se ve alimentado por declaraciones ignorantes de una diputada que desde su escaño minimiza la condición habitual y la situación actual a la que se enfrentan actores y actrices y hace creer que todos pertenecen al grupo que ha destacado y gana millones por su trabajo y que este grupo de grandes ganancias busca desestabilizar al gobierno solo por opinar en un momento de crisis. Todavía sin serle suficiente también da a entender que este gremio no solo no necesita ayuda en estos momentos si no que debe de ser solidario y acercarse al gobierno para ver en que pueden ayudar.

Esto contrasta con los grupos que se han acercado a algunas instancias de gobierno planteando la necesidad de un incremento presupuestario para lograr un rescate al sector ya que consideran que sin esto tiene los días contados por la crisis sanitaria y la crisis económica que se avecina. Actualmente es difícil concebir la idea de parar y dejar de hacer teatro como Shakespeare lo hizo en su momento. Son tiempos difíciles, si, pero el teatro tiene siglos de antigüedad y ha afrontado infinidad de situaciones y ha salido adelante. La necesidad de hacer teatro siempre ha existido y siempre va a existir sin importar lo difíciles que sean los tiempos.


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