Cumbia, electrónica, psicodelia, baile y hasta punk… Carnaval Bahidorá 2020

Escrito por el febrero 18, 2020

¿Qué tal Bahidorá? Una pregunta recurrente que hoy a los que asistimos a la octava edición de Carnaval Bahidorá se nos realizó pero, tu que fuiste ¿te gusto? para quienes no ¿ por qué no fueron?

Entendamos que Bahidorá es un festival que tiene una personalidad bien definida, en esta edición no fue la excepción, por favor que alguien felicite a la curaduría de este año. Cada uno de los escenarios tuvo un viaje sonoro interesante, viniendo de menos a más, aunque también por regiones y géneros.

Haciendo gala de su manifiesto Bahidorá, siendo lucidez, conciencia, logro conectar no solo con la música, sino también con su Circuito de Arte, a cada uno de los asistentes que logro captar a través de sus teléfonos parte del trabajo de los artistas visuales que ocuparon cada rincón de Las Estacas para exponer sus proyectos inspirados por la naturaleza y la tecnología. Uno de los trabajos que tuvo mucho impacto, por la manera en que se proyectaban las imágenes fue sin duda el de Visualma, quienes utilizaron un video mapping sobre los árboles del recinto, aprovechando la oscuridad y el reflejo del río dándole un extra a su fantástica idea. La idea fue bastante buena, lo que no fue tan bueno es que pocos llegaban hasta ese rincón y cuando lo lograban no se podía acceder, ya que había un escenario especial en esa parte que se lleno y por seguridad no se permitía el acceso.

En la parte principal del festival, Jimena de NeonMood andaba cerca de su obra de arte, muy atenta de la reacción del público, un público que no logra en ocasiones entender lo que sucede con las piezas que se encuentran dentro del recinto, para ellos es una historia de quince segundos o una foto con hashtag que lo llene de likes… A los artistas también les interesa eso ¿no? deberíamos de preguntarle a los creadores de estas piezas o incluso a Céline Huerta, curadora de Circuito de Arte, que piensan de quienes asisten al Carnaval y al ver estas piezas, creen que forman parte de la decoración de la misma y que solo esta “chido” como lo pusieron. Lo que es un hecho, es un circuito que ha tomado fuerza y va conquistando no solo los corazones de los asistentes, sino de los creadores que buscan exponer su arte en los festivales.

Ademas del circuito de arte, nadar en el río, asolearse como lagartijas, emborracharse (un tema que hay que hablar) realizar las múltiples actividades que el Carnaval ofrecía, ver parejas pelearse y otras tocarse (¡EXHIBICIONISTAS!) la música es el tema principal de todo. Que gusto es ver bien plantado en un escenario a los hermanos Sotomayor, ver que la gente corra para no perderse su presentación y escuchar su más reciente álbum, Orígenes, un disco que tiene un trabajo sonoro interesante, enalteciendo los sonidos latinos, afros y también la madurez de Paulina y Raúl, quienes aprovecharon el hambre por gritar y bailar de los asistentes a su favor.

Aunque usted no lo crea, no todos los talentos que se presentan en Bahidorá suenan igual, me atrevo a escribir que este año, hubo un mensaje bastante poderoso en cada una de las presentaciones. Los Hermanos Gutiérrez son un claro ejemplo, si bien la melancolía que emiten con sus guitarras fue algo que desconcertó y no termino de convencer, si logro tener un público respetuoso que se dio la oportunidad de escuchar el set completo.

Cabe resaltar que en lo que a mi opinión personal se refiere, el escenario llamado La Estación era uno de los más incómodos para poder disfrutar algunos shows, pero igual cumplió para los hermanos, sentarse en el pasto y sentir como poco a poco los acordes te transportaban a un estado mucho más pacíficos y olvidabas un poco en donde te encontrabas.

En este mismo escenario llegaron los nacidos en Naucalpan, que su pinta es más de una banda de happy punk, bien fan de los “misfis” y de quienes le saben “guerrerear” duro. Lo que nadie se imagina es, que estos muchachitos le pegan duro a la marimba, le entran con ganas a la cumbia, bien orgullosos de su Estado de México y sobre todo, no le andan jugando al rockstar.

No había terminado ni la primera canción y los Rompe Pera ya tenían la casa llena, a los “weritos” bailando y a uno que otro que sacaba esa hierbita bien apestosa para matizar el ambiente. Con cada canción, venía una anécdota y con cada anécdota un gesto y ese gesto más hierbita. No mal entiendan, la música de Son Rompe Pera esta bien trabajada y ellos están muy bien informados de lo que sucede en este país, cada canción tiene un trasfondo social fuerte, si bien en algunos lugares fuera de México en donde han estado se han sentido discriminados, lo han sabido sortear con su talento y alegría al estar en el escenario.

Siguiendo con las bandas y sus mensajes con trasfondo social, hay que decir que Novalima, Ibibio Sound Machine y Combo Chimbita, nos dieron cachetadas de realidad con su música y discurso, retratando que el orígen, color de piel y creencia son cosas que deben enorgullecernos.

Combo Chimbita tuvo oportunidad de probarse antes que nadie en nuestro país al tocar en un recinto en la CDMX. Mientras que Novalima preparo con su world music a los asistentes de lo que sería una cátedra de ritmos funk a cargo de Ibibio.

La tarde cedió para darnos tregua del sol y así poder ver uno de los actos más esperados del día. Channel Tres subió al escenario de una manera sencilla, con dos bailarines y de ahí en adelante todo fue magia.

Es difícil explicar lo que vimos, sentimos y dejo ahí. lo que es muy cierto es que hoy aun sigo bailando y cantando “Topdown” y no soy el único, se robo nuestro cariño y ademas puso a temblar la heterosexualidad de quienes se sienten seguro de ella.

Para los actos nocturnos la gente estaba volcada en felicidad natural y artificial, si me lo permiten y es probable que me meta en problemas pero, de verdad hay que hablar del uso recreativo de algunas sustancias que se llegan a “colar” a los festivales. Si bien, muchos de los que consumen alguna sustancia se pasan de creativos y logran burlar los controles de seguridad exponiéndose a que algo suceda y dejando mal parado a quienes velan por nuestro cuidado. No hemos entendido que la seguridad somos todos.

La noche dio varias sorpresas en todos los escenarios, Erykah Badu logro cautivar como se tenia pensando y no falto el comentario de alguien que necesitaba un “toque” para disfrutarlo aun más. Teto Preto y su gran performance directo desde San Paulo. Avalon Emerson y su back to back con Jass que se prolongo hacia altas horas de las noche, exhibiendo algunos que echaban mano de una “manita” para aguantar la fiesta hasta las cuatro de la mañana.

Seguro nadie hablara del escenario Silent Party, una increíble experiencia que ofrecieron Sugar Mami con su combinación de trap, reggeaton y un poco de K-pop. Al mismo tiempo Miguel Alanis estaba ambientando con música disco los oídos de quienes tenían la oportunidad de escuchar y no solo eso, elegir en en que fiesta estar.

Caballeros y sus dj´s tomaron el foro La Literna para crear una fiesta urbana que no dio reparo, atascando el foro, haciendo que hasta el más arrítmico se animara a brincar sin romperse el tobillo. El encargado de cerrar dicha fiesta fue el ingles Dj Florentino, quien combino el mundo under europeo con la música latina para dejar un sabor dulce en los corazones de nuestros asistentes en Bahidorá.

No puedo terminar este escrito sin decir que Sister Nancy es una grande, el mejor cierre del festival. Para quienes no entendían lo que estaba sucediendo en el foro, simple, la ultima leyenda de los dancehall llego con un pedazo de Kingston y nos puso a bailar entre cuerpos bronceados, algunos cansados, otros echados hacia adelante con aroma a “hierbita”, algo que encanto a Nancy.

Un enorme reconocimiento a los voluntarios, gente de seguridad, salvavidas, a quienes pasaban entre el publico recogiendo la basura de quienes creen que pagar un boleto es pagar su sueldo y sobre todo a ti Bahidorá. ¿en tons qué? ¿nos vemos en 2021?.

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