¿Cuál era el Tik Tok de antes?

Escrito por el mayo 19, 2020

Es más que conocida la popularidad que alcanzó en esta cuarentena Tik Tok, con más de 500 millones de usuarios activos al día y ocupando, hasta hace unos días, el primer lugar en descargas de App Store y Google Play, esta plataforma ha llevado al pozo profundo del ocio a cualquiera que la tenga en el menú de su celular. Pero antes de su existencia, ¿qué era lo que incentivaba la pérdida de tiempo en un grado tan absurdo como lo hace ahora esta aplicación? 

Como la conocen en China, país de origen, Douyin (Tik Tok), fue lanzada por la empresa ByteDance en 2016 y fusionada con musical.ly – otra app de características similares – en 2018, año en el que, por supuesto, ganó mucha popularidad. Así llegó la cuarentena y con ella el pico de su éxito. Jóvenes y adultos, influencers y simples internautas, se dejaron llevar por la demanda. Hacer videos  de entre 3 y 60 segundos bailando, actuando, o simplemente haciendo playback,  se volvió, aparentemente, la única posibilidad de distracción y utilidad de tiempo para millones de personas durante el #StayAtHome. 

Lo curioso es ver el predominio de personas adultas en el uso de la aplicación, aquellos que, antes de la pandemia, dejaban ver su molestia ante “la nuevas generaciones”, “que no saben hacer otra cosa más que estar en el celular”, y que “pierden mucho tiempo en el feisbum y güabsap”. Aquellos y aquellas que presumen haber tenido una infancia y juventud “de provecho”. 

Y quizá tengan razón, me atrevería a decir que la población entre los 50 y 70 años todavía alcanzó, en su infancia, una “buena época” para entretenerse y, al mismo tiempo, hacer algo de provecho. Es decir, el distraerse – y eso sí les quedaba tiempo después de terminar con las labores de la casa y escuela -, era salir a jugar, “echar cascarita”, o quizá, si eras más grande, salías a platicar con tus amigos y amigas, “a echar chisme con la vecina” y un sin fin de etcéteras. 

Con la llegada del internet y las páginas web de entretenimiento, poco a poco las calles y los parques comenzaron a disminuir el número de sus visitantes para fines de distracción. Surgieron plataformas en las que miles de jóvenes, claro con posibilidades económicas y acceso a ellas, preferían perder el tiempo, volviendo la distracción y el tiempo libre, en algo sin provecho y hasta absurdo. 

Yo recuerdo Habbo, Hi5, Club Penguin, MySpace, obviamente Messenger, y un muy neonato Facebook, además de una gran diversidad de juegos en línea que se gestaban, o bien, los juegos en CD que introducían en el enorme CPU. Debo admitirlo, pasaba bastantes horas en la computadora para la edad que tenía y para la utilidad que le daba.

Entre pasearme en el enorme hotel de Habbo, interactuando con personas de todo el mundo; tratando de proyectar apariencias que en mi vida real no tenía y habría querido tener, o jugando a ser un pingüino en una enorme isla de hielo. Quizá publicando el desamor por el que vivía a los 11 años en el feed de Hi5 con su correspondiente imagen emo, o si era más pequeña, armando pastelitos y pizzas en alguna página de internet que seguramente podría llenar de virus mi equipo, en fin, perdiendo el tiempo de forma total y absolutamente inútil. 

Algunos años antes de mi existencia, quizá para la infancia/juventud de quienes hoy tienen unos 30 – 40 años, justo cuando recién surgía el internet, los adolescentes acudían ilusionados con tan sólo $10 al café internet más cercano posible a perder el tiempo chateando en plataformas como Burundis. Es decir, lo mismo, pero años atrás. Todo recae en el mismo punto. Con el desarrollo de las tecnologías y el internet, el aprovechamiento del tiempo libre entre los jóvenes y niños es cada vez más absurdo. 

Incluso antes de ello, la manera más absurda de perder el tiempo era yendo a las maquinitas y gastarte el cambio de las tortillas que te encargaba mamá, llegar a casa donde todos esperaban hambrientos y furiosos con un montón de tortillas frías, o peor, sin ellas por haberlas dejado encima de la máquina. 

Y después de todo, el mensaje es claro, los niños y jóvenes – y ahora con la cuarentena los adultos también -, tenemos que mirar hacia nosotros mismos y la manera en que aprovechamos el tiempo. Sí, es válido distraerse con cosas absurdas en algún momento del día, se vale perder el tiempo, sólo un poco, en las redes sociales. Pero, en vista de que cada vez es más imposible separarnos del celular o la computadora, y a su vez, de las redes sociales y las plataformas de entretenimiento; es urgente reformar el uso de estas para encaminarlas a un mejor contenido, más ilustrativo, educativo e intelectual. ¿Será eso posible?


RHUTV

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