Cerca y lejos de ella

Escrito por el septiembre 3, 2020

Opinión | Citlaloc

Si bien pudiera existir un asunto socio-político y controversial pendiente por resolver, más que el aborto o la legislación en torno a las parejas homosexuales; al que durante años no se le ha prestado la atención necesaria y suficiente, pero que, sin duda, no deja de estar en el pensamiento de todos los mexicanos, sería, sin pensarlo dos veces, el de la legalización de la marihuana. 

Actualmente sólo en Países Bajos, Uruguay y 8 estados de Estados Unidos tienen algunas leyes que regulan el consumo, venta y cultivo de la cannabis sativa. 

En México, se podría decir que por fin se está tratando verdaderamente el tema. Será porque, para bien o para mal, nuestro actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha cumplido parcialmente con su palabra y ha dado carta abierta al poder legislativo de nuestra nación para la discusión y el desarrollo procesal de todo lo que concierne a la marihuana. Pero vale la pena conocer su postura, a lo largo de su paso por la historia política del país, para previsualizar el desenlace. 

Desde el año 2000, cuando era Jefe de Gobierno del entonces DF se mostraba abierto a la discusión del tema, declarando en una ocasión que la “legalización de la marihuana, aborto y matrimonios igualitarios se someterían a consulta”. 

Hasta 2012, tras lo que se conoce como fraude electoral, ya comenzó a mostrar una postura un tanto desapegada diciendo: “es un asunto delicado, tenemos que ver si eso es lo que conviene” e insistió en tratarlo con una consulta en la que el pueblo participe. 

Pero en 2013, demostró que no compartía opinión con el entonces jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, quien puso sobre la mesa la discusión sobre la despenalización de la marihuana. Lo que demuestra abiertamente su criterio y subjetividad en el ámbito político, es decir; que en las circunstancias basa su postura. En fin, la hipocresía. 

En 2018, durante su candidatura mencionó la importancia de debatir el tema y no descartó en absoluto la posibilidad de abordarlo. Hasta ahora, siendo ya, por fin, presidente de nuestro país, ha mantenido una postura algo compleja. 

Se cree que su reservación y aparente evasión ante el asunto se debe a que la Casa Blanca ha presionado al gobierno mexicano para que reactive su guerra contra el narco, y legalizar el uso de la marihuana en otro ámbito más que el médico, le daría razón y motivos al gobierno estadounidense para confirmar (o más bien reconfirmar) su idea de que somos los causantes de sus desgracias (porque en su pensamiento ya así es). Y eso, aparentemente, a nuestro presidente le preocupa demasiado. 

En Octubre del año pasado todavía era un tema sin tratar y que, según el presidente, no estaba en su agenda. Sin embargo, el asunto va progresando, situación sin precedentes, y sin duda, necesaria. 

Tenemos un importante retraso en la discusión del tema al ser uno de los países más violentos, en gran parte, debido al narcotráfico que se ve alimentado por todo lo que contextualiza a esta planta. 

¿Qué se ha logrado?

En Febrero de este año, senadores y senadoras de la Comisiones de Justicia, de Salud y de Estudios Legislativos Segunda analizaron con especialistas diversos aspectos de la regulación de la cannabis. En el documento a discutir, lo más destacado fue la prohibición de la participación de niñas, niños y adolescentes en cualquier actividad relacionada con el proceso de la planta.

Pero, entonces, en una de las famosas conferencias mañaneras, AMLO descartó considerar el uso lúdico de la marihuana como parte de la próxima legislación. Para él, el único uso posible de la planta, una vez regulada en los aspectos que indique la ley, es el médico. 

En Marzo, aun con los comentarios del presidente, el dictamen que plantea el poder tener cuatro plantas de cannabis por hogar, portación de 28g. por persona y prevé la creación de un Instituto Mexicano del Cannabis que centralice y coordine las políticas públicas vinculadas al consumo , cosecha y comercialización de la marihuana fue aprobado por las comisiones del Senado. Y es entonces donde entra un héroe sin capa. 

El coordinador de la bancada de Morena, Ricardo Monreal asegura que es necesario eliminar el aspecto prohibicionista. Pues claro, los mexicanos somos contreras; nos dicen “hazlo” y no lo hacemos. Aun así, es un argumento bastante flojo; válido, pero necesita más argumentos que lo refuercen. 

Hace algunos días AMLO confirmó que la iniciativa de uso de la marihuana para fines médicos, ya lleva tiempo de tratamiento.

El paso siguiente es la votación en el pleno de la cámara alta, seguido por la discusión y aprobación por la Cámara de Diputados. 

¿Cuánto falta para su consumo libre?

El primero de septiembre comenzó el periodo Ordinario de Sesiones en San Lázaro, y dentro de los temas a tratar, supuestamente, es el mismo del que he estado hablando. Por lo que, si todo sale bien, y las mayorías aprueban el dictamen antes mencionado, ya sólo quedará pendiente, la revisión, corrección y aprobación de nuestro presidente, es decir, lo más complicado. Pues con todo lo que se ha sabido de AMLO y su postura ante el tema, es dudosa su aprobación. 

¿Será que aquel “Yo no me voy a divorciar del pueblo; vamos a estar siempre juntos” dicho por él, lo vaya a cumplir al momento de revisar esta ley?

Porque, lo sabemos bien, la mayoría del pueblo quiere y aprueba, si el uso medicinal, pero también lúdico/recreativo de dicha planta. Aunque algunos no sepan ni porqué, o para qué. Es justo ahí donde entran los conflictos, y claro; pensar en las consecuencias. 

¿Qué consecuencias puede traer?

Traté de leer respecto a lo que sucede en los países en los que existe determinada regulación en el ámbito del uso de la marihuana, pero me di cuenta que somos un país único, que no importa que tan funcional y práctico sea ya en otros países la legalización de esta planta, en México, todo se vuelve surrealista. 

Y más que otra cosa, la esperanza de darle fin al narcotráfico – con la regulación del uso, distribución, cultivo y consumo de “la verde” – es cada vez menor. 

Bien lo mencionaba uno de los senadores, de cuyo nombre no puedo acordarme, en la sesión en la que se aprobó el dictamen: “la marihuana no es la única droga que mantiene al narcotráfico”. ¡PUM!


Como lo decía al principio, tenemos un retraso en la toma de acción de este asunto. Probablemente, la pérdida de la marihuana como parte del catálogo de los narcotraficantes no significa el fin. 

Aunque claro que se generaría un impacto fuerte, sobre todo si termina por aprobarse el cultivo y se continúa penalizando la venta. En algún lugar de Internet lo leí, y no me parece rebuscado. Es probablemente una buena opción para quitarles a su gallina de los huevos de oro. Sin duda sería un golpe directo a sus costales y cajas fuertes. 

¿Pero qué tal que esto a su vez provoca más violencia? Como cuando a un niño chiquito le quitas sus dulces y hace berrinche. México es el lugar en el que todo lo inesperado sucede. Tanto así que, otro de los problemas que limitan a los opositores a ceder, es la propensión inevitable a aventar al abismo de la adicción a los que aún no terminan por serlo. 

Y peor, se dice que la marihuana es el factor de impulso para drogas más fuertes. Pero bueno, tal cual se habla del alcohol y del tabaco como detonantes. Al fin y al cabo son adictivos, tanto como lo es el azúcar. Y con esto me acerco a mi conclusión. 

Todos los problemas que padece un país como el nuestro están directamente relacionados con la educación, ya sea la escolar o la de casa. 

Quizá por eso no esté tan desatinado el plan de nuestro presidente por llevar a cabo una campaña en contra de las adicciones, es un súper plan empezar por ahí. La clave es seguir esa línea. Educar bien a la sociedad y proveerla de una vida digna que la aleje de los malos pensamientos, de la depresión y la preocupación que generalmente arrastran a los débiles a las sustancias adictivas.

¿Tú qué opinas?


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