MENSTRUACIÓN, digamos la palabra completa.

Escrito por el mayo 20, 2020

Según un estudio de la aplicación Clue, existen al menos 5000 maneras para referirse a la menstruación sin nombrarla, ¿por qué seguimos silenciándola?

A pesar de que las mujeres pasamos, aproximadamente, 2920 días de nuestra vida menstruando aún pedimos toallas entre susurros y las cargamos como si se tratara de un paquete de droga; es extraño ver como un proceso natural que por distintas culturas es considerado algo sagrado, para otras tantas ésto es un tabú lleno de impureza, repudio y vergüenza.

Si bien al día de hoy, en la cultura occidental, no tenemos prácticas como el chapaudi (tradición hindú que prohíbe a las mujeres entrar a casa cuando están menstruando), nuestra influencia judío-cristiana nos han enseñado a avergonzarnos de la sangre que sale de nosotras cada mes así como de los olores, dolores y síntomas que suceden durante la menstruación, lo que ha traído consigo una gran desinformación; la orina sale por la uretra y la menstruación por la vagina, todas lo entendemos, ¿no? ¿quién podría no saberlo? Pero por desgracia, muchas mujeres no conocen su cuerpa debido a estos tabúes, lo que ha provocado la creación de mitos que nosotras mismas propagamos y creemos porque, ¿quién les habla de estos temas a las niñas y niños?

En México, la educación sexual para niñas y niños es escasa debido a que se considera “inmoral” hablar de eso; en las escuelas, la información que se brinda es precaria, desatinada y en el núcleo familiar, generalmente se omite cualquier detalle relacionado con la sexualidad ya que por pena, los padres no son capaces de hablar con sus hijas e hijos sobre los cambios que tendrán sus cuerpos y las dudas que surgirán en torno a ésto.

Es aquí cuando las y los jóvenes, llenos de dudas, buscan sus propios medios para informarse desembocando en generaciones educadas con pornografía, lo que genera estereotipos corporales y prácticas que están muy alejadas de la realidad, así como la creación de mitos alrededor de la cuerpa femenino y el rechazo de cualquiera que no se vea como en los vídeos que usan como referencia porque de acuerdo con datos de Similiar Web, México ocupa el lugar número 13 a nivel mundial del mayor tiempo de usuarios navegando en páginas pornográficas.

En una sociedad sin educación sexual, el porno puede convertirse en una ventana para replicar patrones de comportamientos abusadores.

Valeria León.

Otra consecuencia de la falta de información sexual y el desinterés científico son los “hechos” que giran en torno a la menstruación, creencias como que el dolor es un factor común en cada periodo ha puesto en riesgo la vida de muchas mujeres ya que se ha normalizado tanto éste “síntoma” que la mayoría de las veces lo dejamos de lado y no imaginamos que detrás de él puede haber una enfermedad seria como el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) que según estadísticas del 2017 entre el 6 y 10% de las mujeres mexicanas lo padece o la endometriosis una enfermedad en la que un tejido al endometrio crece fuera del útero, afectando más comúnmente a los ovarios, las trompas de Falopio y el tejido que recubre la pelvis y su principal síntoma es… el dolor intenso que tomamos por algo habitual.

La mayoría de nosotras, hemos crecido con información meramente biológica e incompleta por lo que no reconocemos las fases de nuestros ciclos ni lo que pasa en cada una de ellas, hablamos de los cambios hormonales como si fueran lo peor porque nos han hecho creernos locas e histéricas cuando los sentimos y aprender a abrazar cada fase de nuestro ciclo es un camino largo.

Menstruar no es sólo un hecho fisiológico, es un hecho cultural y político. No se vive igual aquí que en la India.

Erika Irusta, pedagoga, escritora e investigadora.
Fotografía por María Andrea García.

Actualmente, todavía vemos algunos eufemismos que luchan por quedarse, (como poner el líquido azul en los comerciales de toallas femeninas) pero gracias a la lucha por abolir estos estigmas, también se ha dado a conocer mucha información que se basa en experiencias y sustentos de médicas que nos han abierto un panorama completamente diferente de nuestra menstruación. Uno de estos nuevos temas es la cuestión de las toallas femeninas de tela, la copa menstrual y el sangrado libre.

Hace un par de años se popularizó el uso de la copa menstrual ya que se perfeccionó su diseño y la consciencia ambiental la pintó como la alternativa perfecta para tener una menstruación sin dolor y más cómoda; como su nombre lo dice, el diseño parece una copa que se coloca dentro de la vagina y recoge la sangre en lugar de absorberla. Las ventajas de la copa menstrual son varias, entre ellas el hecho de que a largo plazo es más barato (su duración aproximada es de 10 años), puede ser vaciada cada 12 horas y es más ecológica ya que es completamente reusable; por otra parte, algunas desventajas serían que es difícil vaciarla en baños públicos y puede tomar cierto tiempo aprender a ponerla y quitarla correctamente.

Y quizás, una de las ventajas más grandes de la copa menstrual, es el contacto con nuestra sangre lo que nos familiarizaría con ella y así romperíamos más tabúes.

Por otra parte, hemos regresado a usar las toallas de tela. Básicamente son iguales a las desechables pero éstas son fabricadas con fibras de algodón, tela biodegradable y una capa de impermeable para evitar escurrimientos lo que las hace reusables hasta cinco años. Esta es una alternativa para quienes no están convencidas de usar la copa menstrual y debido a que son completamente lavables no hay más que ponerlas en la lavadora, con agua fría y jabón; si estás fuera de casa puedes meterlas en una bolsa plástica y no, no huelen mal ya que el mal olor es provocado por los químicos y la retención de calor de las toallas desechables por lo que también estarás evitando infecciones vaginales.

Distintos tamaños y diseños.

Finalmente, hace poco comenzó a hablarse del “sangrado libre” una practica que busca, a través de autoconocimiento de nuestra cuerpa, reconocer cuando estamos a punto de expulsar sangre menstrual y así ir al baño evitando el uso de toallas, tampones o copas. Este proceso es como una reivindicación hacia nuestra esencia ya que, según explica la psicóloga Lola Hernández, los tabúes que manchan la menstruación nos han hecho perder el conocimiento de las señales uterinas y para regresar a la naturaleza que se nos fue arrebatada cuando los estigmas comenzaron es necesario reconciliarnos con nosotras mismas. Aprender a controlar tu sangrado es un proceso largo y gradual pero puede ser una buena opción si buscas conocerte con más profundidad.

La menstruación es algo que forma parte de nuestras vidas y que nos acompañará por la mayoría de ella, ¿podemos reconciliarnos con lo que somos? Dejemos de ponerle nombre de hombre a algo que sólo gira en torno a nosotras, dejemos de avergonzarnos por no querer hacer nada cuando sintamos la sangre brotando desde nuestro interior; toquemos nuestra sangre, examinémosla sin asco para así reconocer cuando algo no anda bien. Seamos libres de aceptar y amar algo que nos han obligado a ocultar.

El tabú menstrual lo llevamos nosotras en nuestras bragas, en el patriarca que todas llevamos dentro. Somos todas hijas de una cultura machista y deconstruir eso cuesta mucho”.

Erika Irusta.

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